Maceta de Barro

Un poema viejo para el 14 de febrero

El siguiente poema lo escribí hace un tiempo a principios de febrero así sin más, es decir, sin estar enamorado de nadie en párticular o, quizá, estando enamorado de alguien que todavía no conozco; quién sabe.


Ya no me aqueja la soledad
ni me asustan los rostros ajenos

Ya el mundo no me parece un laberinto

Pues he aprendido a oir tu voz en los sonidos que me rodean:
en el murmullo de un rezo
en el repique de una campana

Más importante aún
he aprendido a oir tu voz en los espasmos de mi propia alma

Amor
ya mi corazón no es sino
una extensión encarnada del tuyo